Un sentimiento fluye por mi mente, entre idea e idea, y se erige sobre otros proyectos como un baluarte en los días que conforman mi presente más inmediato. El sentimiento de pertenecer al club más poderoso jamás visto, ese al que defiendo con uñas y dientes cada vez que salto al terreno de juego, con una camiseta que lo representa tanto como el águila imperial a un abertzale. Y es que es cierto que no disponemos de indumentaria oficial, ni un escudo, ni siquiera de palmarés. No tenemos una sala de trofeos porque ni siquiera disponemos de una localización para la misma. No tenemos patria. No somos nada. Pero ese sentimiento que fluye por mi cada vez que pienso en el torneo que se avecina es algo tan familiar e intangible como el amor, la amistad o el odio. Fluye por mis venas la victoria. El deseo de lograr algo que nadie ha logrado hasta ahora, salvo los campeones de las pasadas ediciones. La ilusión de sumar nuestro nombre a la de otros tan ilustres como Euler FT, o Facultad de Ciencia y Tecnología. Y es que el nombre de Sparta las Bragas no sólo debe, sino que estará en el Hall of Fame del torneo de fútbol sala de la UPV.
Tras salir por la puerta pequeña en nuestra primera participación con ese nombre (anteriormente había habido incursiones fallidas en el torneo, eso sí, sin mi imponente presencia futbolística en la cancha), volvemos con un cuchillo entre los dientes para reclamar lo que es nuestro. Y sólo nos sacaramos ese cuchillo para alzar por encima del estruendoso sonido de la grada nuestro único, original y patentado grito de guerra: 'This is Sparta!!'
Injustamente nos fue arrebatado el privilegio de disputar los play-off de tan afamada competición. Tras dejarnos la piel en el campo, y desplegar un juego digno de ser alabado por el mismísimo Johan Cruyff, sólo conseguimos empatar a puntos con el primer clasificado y superarle en el golaverage general. Sin embargo eso no fue suficiente, pues el partido que nos enfrentó a tan bravos y potentes conjuntos (Los Hombres de Crow y Sparta las Bragas) fue eclipsado por una desastrosa actuación arbitral, que concedió un gol a los rivales tras clara falta al portero, y se inventó una falta para que nos hicieran el 2-1, que condujo irremisiblemente al definitivo 3-1, ante nuestra perplejidad e impotencia.
Esta vez no será facil, y no se será rápido, pero nos va a gustar. Porque hemos nacido para ello. Si hay alguien capaz de doblegar a los otros 49 conjuntos que disputarán el trofeo más envidiado (de la UPV), esos somos nosotros. Es cierto que tendremos que enfrentarnos encarnizadamente a conjuntos fuertes, equilibrados y, para cualquier otro, temibles, pero nosotros no nos amedrentaremos, y saldremos victoriosos de choques contra INK-T, Arsenal de Litros, y otros rivales de igual o mayor entidad. Porque, después de todo, ¡somos publicistas! (salvo algún fichaje extrafacultatorio).
Los muertos
Hace 5 años
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